EL LIBRO DE AMLO

ColumnaSinNombre
Notiver Speshial Edishion
@pablojair

Este fin de semana estuve leyendo el nuevo libro del presidente Andrés Manuel López Obrador titulado “A La Mitad Del Camino”.

La obra, en la humilde opinión de este columnista, puede ser calificada como de regular calidad en su contenido, pues hay muchas partes que son relleno como el repetir varias veces las mismas ideas, o referirse constantemente a los proyectos magnos como el aeropuerto de Santa Lucía, la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya y el proyecto Transoceánico.

Un relleno también, creo, innecesario, fue el meter tooooda la famosa cartilla moral creada por cuates intelectuales del presidente. Esa parte (si la leyó la cartilla) se la puede saltar y no se pierde nada importante.

El libro en sí está dirigido para un público que simpatiza con el presidente. Recurre constantemente a las mismas ideas retóricas de las conferencias “mañaneras” y algunas partes escritas ya las ha dicho y repetido constantemente en sus discursos.

Es como un compendio del Tercer Informe de Gobierno; da cifras de cómo –a su parecer– va avanzando su gobierno y que de alguna manera sirve para justificar la llamada “Cuarta Transformación”.

Hay partes interesantes de conocer: detalla, por ejemplo (y en un estilo anecdótico más agradable de leer), cómo tuvieron qué negociar contratos de la Comisión Federal de Electricidad; las maniobras legales que se hicieron para finalmente cambiar lo anteriormente acordado con gobiernos pasados en el caso de gasoductos.

Lo más destacado, sin duda, es cuando narra cómo fue su encuentro con Donald Trump y las pocas pero significativas llamadas que sostuvieron. Incluso revela que Trump estuvo al pendiente de él, ya siendo expresidente de EE.UU., cuando supo que su amigo Andrés Manuel se contagió de Covid. Otro que incluso le iba a mandar en equipo médico especializado desde Rusia fue el presidente Vladimir Putin, quien también se comunicó con él y hasta le dijo que rezaría por su salud.

Está también el asunto de cuando fue la detención del general Salvador Cienfuegos, exsecretario de la Defensa Nacional en tiempos de Enrique Peña Nieto, y la manera en que se gestionó su liberación. De hecho, publica una carta de puño y letra del militar.

Hubiese estado más chido que narrara sus encuentros con Peña Nieto, como cuando éste le dice que se siente traicionado por parte de un sector empresarial.

Van a decir que uno es morboso, pero también toca muy superficialmente casos como el de un marino que fungía como escolta/amante de la esposa de un potentado y juntos planearon la ejecución de toda la familia para que la señora se quedara con la herencia. Palabras más, palabras menos, subraya: “fueron herencias de Calderón”.

Otra parte atractiva es la relatoría de la Secretaría de la Defensa Nacional sobre el operativo que se hizo para rescatar a Evo Morales de Bolivia. Da a conocer que fueron tres elementos de la Fuerza Aérea Mexicana y un representante de la Cancillería, quienes se vieron inmersos en una logística bastante complicada (navegaron por horas en aguas internacionales, en mar abierto) para poder rescatar al Evo en Bolivia, donde incluso estuvieron a punto de ser derribados por un misil RPG.

López Obrador también dedica parte de su libro a hablar de historia, poseía y hasta para recordar a su paisano Chico-Ché.

Es inevitable leerlo y no tener en la cabeza la voz de López Obrador. Su cierre es más otro resumen de todo lo que se leyó en el libro, pero a manera de un tedioso discurso presidencial.

Sí, hay mejores cosas qué leer (aunque es, según Amazon, el más vendido hasta el momento), pero siempre se recomienda leer de todo y más —creo— cuando es un presidente que es todo un personaje para la historia de México, simpaticemos o no con él.

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