El Confesionario de Rasputín

La Voz de la madre

Por. Francisco Rubén Chávez Osorio

En los estados unidos mexicanos, mejor conocido como México (o sea, nuestro país), en 1922 según está registrado el dato dos personajes coincidían en hacer un evento para reconocer y dedicar especial atención en una fecha particular a esos seres que nos trajeron al mundo, nos cargaron en su vientre por 9 meses y que nunca dejan de acompañarnos en nuestro caminar por la vida, sí… efectivamente nuestras madres. Un periodista y fundador del diario Excelsior, Rafael Alducin quien juntamente con el entonces secretario de educación en nuestro país José Vasconcelos lograron consolidar el propósito de rendirles homenaje, quedando desde entonces establecido como tal el llamado “día de las madres”.

A través del tiempo muchas cosas han cambiado, estructuras físicas y sociales, costumbres, tradiciones y demás, sin embargo y a pesar de todo más allá de la mercadotecnia existe y persiste un deseo de por un lado ser ellas reconocidas por la sociedad y del otro, mostrar un poco de cariño y aprecio por ellas.

Y pareciera un episodio romántico, sin embargo en medio de todos los cambios hoy en día muchas familias no tienen ese distintivo, ya sea porque muchas madres están marchando levantando su voz por la violencia que azota nuestro país, en donde muchas hijas e hijos de esas madres salieron a estudiar o trabajar y no volvieron a casa, otras madres son golpeadas, han sido violadas, y en muchos más casos han sido levantadas, asesinadas o desaparecidas, y es justo ahí donde toda esa serie de ventos pierden su sabor; pues muchas madres han agotado su voz, perdido la confianza y esperanza en las autoridades que debieran otorgarles esa seguridad  que genera tranquilidad y paz en las familias; sin duda alguna muchos hogares hoy en día y a causa de esos males han perdido a su madre, así como también madres han perdido esa alegría que genera la dicha de haber engendrado a un ser y verlo crecer hasta que llega un episodio de despedida pero por causas naturales como  el ciclo de la vida misma es.

Hoy muchas madres en nuestro país están caminando todo tipo de terrenos en una búsqueda incansable de los restos mortales de sus hijos e hijas, que al final y solo a manera de un trágico consuelo les de un poco de tranquilidad al saber que al menos los restos de sus seres amados puedan recibir una sepultura a donde ir a llorar.

Las voces que un día cantaron canciones de cuna y ronda hoy exigen, gritan, lloran, gimen y claman por hijas e hijos arrebatados de la vida.

No habría en nuestro país y en nuestro estado mejor y mayor homenaje a las madres que devolverles la tranquilidad y la armonía de vivir en paz y en familia.

La voz de las madres de nuestro país hoy habla de ausencias…de reclamos y de justicia.

Y aunque el abrazo solidario nunca será suficiente, para todas ellas el mío también.

Hasta la próxima.

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