Vamos a ser solidarios con los trabajadores de la Limpia Pública, que viven expuestos al contagio

Más claro…
Por Felipe Mendiola Parra

Xalapa, Ver., 7 de julio 2020; Hemos escuchado muchas frases de solidaridad en situaciones difíciles que ha vivido nuestro país, estas son para levantarnos, para salir adelante y mantenernos unidos, para demostrar al mundo de que estamos hechos y hoy, ante esta pandemia del Covid-19 no es la excepción.

Solo es cuestión de hacer efectivas esas frases, ponerlas en práctica diariamente y ante el cierre de muchas grandes empresas y reconocidas firmas, decidimos apoyar a las pequeñas y medianas empresas, a la tienda de la esquina, a la señora que hace pasteles, a la que vende tortillas y a todos aquellos que con su esfuerzo diario desde muy temprano salen a buscar el ingreso para llevarlo a sus familias.

Me quiero referir a un grupo de trabajadores que seguramente, sin ser doctor, me atrevo a pensar que están en el primer círculo de ser contagiados, por el manejo inadecuado de los residuos que se producen en nuestras casas, en las oficinas, en los restaurantes y en los hospitales, por señalar algunos sitios donde la basura son desechos descompuestos.

Si, efectivamente, me refiero a los trabajadores dela limpia pública de todas las ciudades que si es verdad que tienen un sueldo que les proporciona una empresa o el ayuntamiento, viven expuestos diariamente a un terrible contagio porque con las manos –muchas veces sin guantes- recogen de todo.

Entonces, si hemos dicho que debemos ser solidarios, bien podríamos ofrecerles una propina para que se compren guantes, cubre boca, gorra y zapatos industriales, porque lamentablemente todo eso les hace falta.

Si les damos una propina que no sea gravosa para nosotros podemos pensar en 10 o 20 pesos que sumados entre muchos de los ciudadanos podría servir para esas compras o para llevarlo a sus familias, ahora que tanta falta hace esos apoyos.

Las autoridades de los distintos municipios se han preocupado en adquirir barredoras mecánicas, carros compactadores de basura, pero el trabajo físico que desempeñan esos hombres y mujeres, no ha sido sustituido por ninguna máquina y ellos de manera humilde recorren a pie, muchos kilómetros sonando la campana, anunciando su presencia.

Hoy podríamos ser solidarios y darles una propina, que además nunca la piden, porque saben que ese es su trabajo que hacen con gusto y orgullo. Por ellos es que nuestras ciudades se mantienen limpias y con eso, bastante alejamos la amenaza del virus. Más claro ni el agua.

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