La fractura de esa triple alianza partidista era “bola cantada”

Más claro… Por Felipe Mendiola Parra

Xalapa, Ver., Lo menos que comentaron los que conocen de política, es que el comportamiento de los dirigentes estatales de los partidos PAN, PRD y PRI, Joaquín Guzmán Avilés, Sergio Cadena Martínez y Marlon Ramírez Marín, respectivamente, es que son muy inmaduros, nada sensibles y mostraron el cobre en la “primera de cambios”.

El filósofo francés, Edmond Thiaudiere (1837-1930), dijo que “La política es el arte de disfrazar de interés general el interés particular”. Esa máxima parece que sigue vigente.

Un compañero periodista me dijo que nuevamente todo había sido un teatro, que solo quisieron llamar la atención del público y afianzar la creencia de que muchos panistas si quieren esa alianza, para hacer un frente opositor.

Si realmente fue un teatro, pues sencillamente son excelentes actores, porque el malestar de los rojos y los amarillos era muy evidente.

Por ejemplo, Sergio Cadena Martínez dijo que “Para la construcción de un frente opositor se tiene que Dejar a un lado la soberbia, el egoísmo y los acuerdos ocultos; y se debe enaltecer la palabra y el compromiso con los veracruzanos”, al tiempo que señaló que es decepcionante la postura del dirigente estatal del PAN, Joaquín Guzmán Avilés, al intentar tergiversar las causas de un distanciamiento político que él mismo generó.

Por su parte Marlon Ramírez Marín dijo “Le solicitamos con humildad a la dirigencia de Acción Nacional nos permita explorar la posibilidad de ir solo PRD y PRI en una alianza” para luego agregar: “Los que somos revolucionarios, actuamos como tal y no con la sumisión de una oposición que más pareciera una simple suposición”.

Todo sucedió este domingo, desde muy temprano de la mañana, cuando comenzó a circular esa fractura entre el PAN y los otros dos partidos políticos.

Ya después del medio día se dio a conocer un comunicado del PAN, en el que el dirigente estatal, Joaquín Guzmán Avilés, dijo “Hago un llamado a los dirigentes de nuestros respectivos partidos para cuidar nuestras expresiones públicas, reconviniéndonos mutuamente al respeto que nos debemos y evitando expresiones que pongan en entredicho la disposición y la voluntad que hemos manifestado a lo largo de estos meses y de la cual doy fe”.

Estaremos atentos de ver cómo termina todo esto pero lo que mal empieza, mal termina. Es un viejo refrán que tampoco ha perdido vigencia. Más claro ni el agua

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