Hace falta el manotazo de Andrés Manuel López Obrador en la mesa

Más claro…
Por Felipe Mendiola Parra

Xalapa, Ver., Para muchos morenistas, más allá de la pasión por alcanzar la dirigencia nacional de MORENA, por parte de uno de sus favoritos, se está volviendo este proceso cansado y fastidioso, porque se fueron hasta los lavaderos los dos aspirantes: Porfirio Muñoz Ledo y Mario Delgado.

Desde el viernes la Comisión de Prerrogativas y Partido Políticos informó que Porfirio Muñoz Ledo obtuvo el 25.34% de las votaciones, mientras que Mario Delgado tuvo un 25.9%. La diferencia fue de 0.05 puntos, equivalentes a dos votos de las 4 mil 783 personas encuestadas, entre el 2 y el 8 de este mes.

Según el Instituto Nacional Electoral este es un empate técnico, pero el equipo de Porfirio insiste en que el triunfo en una votación se obtiene, aunque sea con un voto de diferencia; mientras que el equipo de Mario hace la defensa diciendo que ese resultado no marca una diferencia.

En su desesperación Muñoz Ledo invitó a la militancia a que lo acompañara a tomar protesta este lunes como presidente legítimo, pero un grupo feminista se apoderó del edificio para evitar esa acción y el conflicto sigue creciendo.

En su cuenta de Twitter Muñoz Ledo envió este mensaje: “Hoy a las 12:00hrs iba a rendir protesta como presidente legítimo del partido. Sucede que fue tomada la sede del mismo en un asalto violento provocado por el candidato al que derroté. Demando el cese de hostilidades y la inversión multimillonaria en la vida del partido”.

Está acusando a Mario Delgado de un asalto violento y eso enturbia todo el proceso, que evidentemente no fue bien llevado por falta de liderazgo, porque Yeidckol Polevnsky, quien se desempeñaba como dirigente nacional, no vigiló esa renovación del Comité por su ambición de continuar al frente de ese Movimiento de Regeneración Nacional.

Andrés Manuel López Obrador aunque ya dijo que no se confundan, que una cosa es MORENA y otra cosa es el gobierno, tendrá que dar un manotazo en la mesa y terminar con ese conflicto que todavía puede crecer más y que podrá seguir dividiendo a la militancia, porque a lo largo del país existen los dos grupos perfectamente polarizados. Es mejor un manotazo a tiempo que ver caer esa obra que tanto trabajo le costó. Más claro ni el agua.

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